{"id":137,"date":"2026-07-21T03:48:59","date_gmt":"2026-07-21T03:48:59","guid":{"rendered":"https:\/\/anitayetzi.com\/?p=137"},"modified":"2026-07-21T03:53:59","modified_gmt":"2026-07-21T03:53:59","slug":"video-club-la-estrella","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anitayetzi.com\/?p=137","title":{"rendered":"Cine Club La Estrella"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/anitayetzi.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/iStock-2162086761-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-138\" srcset=\"https:\/\/anitayetzi.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/iStock-2162086761-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/anitayetzi.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/iStock-2162086761-300x200.jpg 300w, https:\/\/anitayetzi.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/iStock-2162086761-768x512.jpg 768w, https:\/\/anitayetzi.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/iStock-2162086761.jpg 1254w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<div class=\"vgblk-rw-wrapper limit-wrapper\">\n\n<\/div><!-- .vgblk-rw-wrapper -->\n<p class=\"alignwide wp-block-paragraph\">Cuando Luciana visitaba Buenos Aires, lo que m\u00e1s le gustaba era ir al cine. Las pel\u00edculas de los hermanos Marx eran sus favoritas, aunque disfrutaba todo lo que estuviera en cartelera en el momento. Por esa raz\u00f3n, cuando don Roberto, el due\u00f1o del \u00fanico almac\u00e9n del pueblo de San Vicente, anunci\u00f3 que abrir\u00eda un video Club en el pueblo, Luciana fue la primera en postularse para ser dependienta.<br>Todo lo que ten\u00eda que ver con el video Club le encantaba: sus alfombras verde esmeralda, sus anaqueles reciclados de Almacenes Roberto) y la rutina de aquellos que, al igual que ella, eran regulares en el arte de alquilar la pel\u00edcula correcta.<br>Algunos clientes se ruborizaban si ven\u00edan de la secci\u00f3n al fondo de la tienda, donde tras una cortina blanca, estaban los t\u00edtulos m\u00e1s expl\u00edcitos de todo el cine club. A Luciana le daba igual ver qui\u00e9n alquilaba qu\u00e9; lo menos que se imaginaban esos pobres hombres que se paraban inc\u00f3modos frente a ella era que dicho g\u00e9nero era el m\u00e1s popular.<br>El negocio marchaba bien, disfrutaba su trabajo y no le molestaba las veces que se quedaba hasta tarde haciendo inventario, lo cual suced\u00eda a menudo. Fede, su novio, sol\u00eda bromear con que ella amaba m\u00e1s al cineclub que a \u00e9l, lo que ella respond\u00eda con codazos y una risa relajada, como la de aquel que tiene todo lo que quiere en la vida.<br>La noche del 5 de diciembre, sin embargo, sucedi\u00f3 algo extra\u00f1o que Luciana no pod\u00eda explicarse.<br>Hab\u00eda salido a tomarse una copa con sus amigas, cuando de repente se dio cuenta de que hab\u00eda dejado su monedero en el videoclub. Eran alrededor de las 9 de la noche y reci\u00e9n hab\u00edan quitado el toque de queda en el pueblo. Todos los j\u00f3venes quer\u00edan salir a pasarla bien y Luciana no era la excepci\u00f3n. Desde su casa, telefone\u00f3 a su amiga Antonella, avis\u00e1ndole que ten\u00eda que pasar por el videoclub r\u00e1pidamente y que llegar\u00eda al bar un poco m\u00e1s tarde.<br>Tras caminar las escasas cuadras que separaban su casa del cineclub, Luciana lleg\u00f3 a la entrada. Con cuidado, quit\u00f3 el candado frontal y se escabull\u00f3 r\u00e1pidamente en el interior del local. No quer\u00eda llamar la atenci\u00f3n, ni que pareciera que andaba haciendo lo indebido.<br>Primero busc\u00f3 bajo el mostrador, donde acostumbraba a dejar su cartera. Quiz\u00e1s se le hab\u00eda deslizado. Pero de repente, olvid\u00f3 por completo el monedero, a Antonella y todo por lo que estaba ah\u00ed. Luciana empez\u00f3 a o\u00edr voces. Y vio, de reojo, una extra\u00f1a luz que cambiaba de color.<br>Ella, que de por s\u00ed era algo nerviosa, sinti\u00f3 su coraz\u00f3n y\u00e9ndose al piso, y tuvo que taparse la boca para evitar dejar salir un grito. Fede siempre dec\u00eda que ella era muy cobarde y se asustaba por todo. Respir\u00f3 varias veces hasta que su pecho volvi\u00f3 a un ritmo m\u00e1s o menos decente; con nuevas fuerzas (relativamente) se volte\u00f3 a enfrentar lo que sea que estuviera ocurriendo en el cineclub.<br>Suspir\u00f3 aliviada. El televisor, donde a veces don Roberto o ella pon\u00edan pel\u00edculas para ambientar, estaba encendido. Era extra\u00f1o que se hubiera prendido de la nada, pero qui\u00e9n sabe; esos aparatos a veces son as\u00ed. Luciana se acerc\u00f3 para apagarlo, dejarlo as\u00ed hasta la ma\u00f1ana s\u00ed que consumir\u00eda electricidad. En la pantalla, antes de desenchufar el televisor, reconoci\u00f3 a Robert De Niro manejando un taxi.<br>El silencio y la oscuridad volvieron a apoderarse del local, pero aun as\u00ed Luciana no pod\u00eda evitar sentir que hab\u00eda interrumpido algo, y esa sensaci\u00f3n la atravesaba por toda la espalda, como un hielo desliz\u00e1ndose en sus huesos. Su cuerpo no tard\u00f3 en paralizarse de miedo, con excepci\u00f3n de su pecho, que apenas manten\u00eda su respiraci\u00f3n.<br>No supo cu\u00e1nto tiempo estuvo as\u00ed. \u00bfcinco, diez minutos? Quiz\u00e1s hab\u00edan sido animales afuera\u2026 pero era muy raro que hubiera en el \u00e1rea. Cuando finalmente logr\u00f3 convencerse de que quiz\u00e1s su mente le hab\u00eda hecho una mala jugada, empez\u00f3 a escuchar nuevamente siseos, respiraciones y susurros. Como si fueran varias personas, tratando de esconderse de Luciana. Pod\u00eda escuchar que articulaban frases, pero no lograba distinguir lo que dec\u00edan.<br>Registr\u00f3 con la mirada lo poco que pod\u00eda del lugar. La luz de la luna se colaba por las ventanas, pero fue suficiente para que Luciana se diera cuenta de que el sonido proven\u00eda de la sala para adultos, tras la cortina gruesa. Ahora s\u00ed que estaba convencida: el cineclub no estaba solo.<br>Ella no era una persona supersticiosa ni muy religiosa. Iba a misa en diciembre y Viernes Santo con su familia, pero se concentraba en vivir el d\u00eda a d\u00eda y planificar su futuro poco a poco junto a Fede. Pero a\u00f1os despu\u00e9s, todav\u00eda recordar\u00eda el horror que sinti\u00f3 esa noche, tan tangible que sent\u00eda que, en alg\u00fan momento, una presencia se manifestar\u00eda y la tocar\u00eda.<br>Sali\u00f3 disparada, con el coraz\u00f3n en la boca y sin mirar hacia atr\u00e1s. Corri\u00f3 calle tras calle sin detenerse, hasta llegar al bar donde Antonella y Marcia la vieron llegar despeinada, cubierta en sudor y p\u00e1lida como la nieve. No pararon de preguntarle qu\u00e9 le ocurr\u00eda. Luciana no sab\u00eda explicar qu\u00e9 hab\u00eda visto. S\u00f3lo atin\u00f3 a decir que escuch\u00f3 voces.<br>Esa noche estuvo ausente en toda la conversaci\u00f3n, su mente en otro lugar y su mirada perdida en el vac\u00edo. Solo cuando lleg\u00f3 el momento de pagar la cuenta, Luciana se dio cuenta de que no llevaba su monedero encima.<\/p>\n<div class=\"vgblk-rw-wrapper limit-wrapper\">\n\n<\/div><!-- .vgblk-rw-wrapper -->\n<p class=\"alignwide wp-block-paragraph\">Al d\u00eda siguiente, le cost\u00f3 mucho levantarse, pero hab\u00eda quedado con Fede para ir a almorzar y ver el partido. Aunque era fan\u00e1tica del f\u00fatbol, y m\u00e1s ahora que eran anfitriones del Mundial, estaba distra\u00edda y ni siquiera los gritos, codazos y expresiones de frustraci\u00f3n por el 0:0 contra Brasil la sacaron de su letargo.<br>\u2014 Lu, \u00bfqu\u00e9 te pasa? Has estado ida todo el d\u00eda<br>\u2014 Mmm, \u00bfDijiste algo?<br>Fede la mir\u00f3 preocupado, y aunque estaban casi frente a la casa de ella, hizo que se sentaran en un banco.<br>\u2014 Anto y Marcia me dijeron que estuviste as\u00ed anoche. \u00bfPas\u00f3 algo amor? Pod\u00e9s cont\u00e1rmelo.<br>Luc\u00eda dud\u00f3 un momento.<br>\u2014 Yo misma no entiendo qu\u00e9 sucedi\u00f3, Fede. La verdad es que no. Simplemente\u2026 llegu\u00e9 al videoclub y sent\u00ed que no estaba sola. Pero vos sab\u00e9s c\u00f3mo soy, as\u00ed de gallina, pienso que a lo mejor me lo imagin\u00e9, pero\u2026 o\u00ed voces. De verdad, te lo juro por la Virgen. Bueno, no soy religiosa, pero sab\u00e9s a lo que me refiero. Me parece extra\u00f1o que haya habido gente a esa hora reunida, si es que era gente y no, ya sabes\u2026 fantasmas \u2014 rio nerviosa, reconociendo lo rid\u00edculo de la situaci\u00f3n \u2014 Probablemente no es nada.<br>Fede la mir\u00f3 con una expresi\u00f3n dif\u00edcil de leer. Como militar, ella sab\u00eda que hab\u00eda muchas cosas que \u00e9l no le contaba.<br>\u2014 Si algo as\u00ed vuelve a ocurrir, me cont\u00e1s, \u00bfva?<br>\u2014 Va.<br>La acompa\u00f1\u00f3 a su casa y quedaron para ver la final, el pr\u00f3ximo domingo. Se despidieron con un beso, y ella lo sigui\u00f3 con la mirada hasta que se perdi\u00f3 en la oscuridad.<br>La ma\u00f1ana siguiente, se present\u00f3 como de costumbre a las 10 a.m. a abrir el cineclub. Salud\u00f3 a Susana, la mujer de don Roberto.<br>\u2014 De todos los caf\u00e9s del mundo, ella entra al m\u00edo. \u2014 exclam\u00f3 don Roberto cuando la vio.<br>Luciana lo mir\u00f3 confundida, ya de por s\u00ed temblorosa.<br>\u2014 Es de Casablanca, ni\u00f1a. \u00bfNo la has visto? Es la favorita de Su \u2014 le gui\u00f1\u00f3 el ojo a su mujer.<br>Entre los tres se sonrieron, y continuaron haciendo inventario, llamadas de recordatorio para devolver las pel\u00edculas y limpieza. Las ma\u00f1anas eran tranquilas, especialmente los lunes. El d\u00eda transcurri\u00f3 normal, aunque le llam\u00f3 la atenci\u00f3n que don Roberto pas\u00f3 todo el d\u00eda en el local. Usualmente pasaba unas pocas horas al d\u00eda all\u00e1, tras lo cual le confiaba el negocio a ella y a Susana, y se ocupaba de su almac\u00e9n. Luciana not\u00f3 que la pareja dur\u00f3 un buen rato en el cuarto tras la cortina blanca, aparentemente limpiando. Record\u00f3 el episodio, dos noches atr\u00e1s. Sinti\u00f3 un hielo bajar por su espalda de nuevo.<br>\u2014 Que la fuerza est\u00e9 con vosotras, ni\u00f1as \u2014 se despidi\u00f3 con su fuerte acento gallego.<br>\u2014 \u00daltimamente est\u00e1 citando muchas pel\u00edculas \u2014 le explic\u00f3 Susana. Est\u00e1 consumiendo su propia mercanc\u00eda, y bueno, la edad lo tiene as\u00ed.<br>Luciana se rio, relaj\u00e1ndose. Quiz\u00e1s hab\u00eda imaginado todo. Encontr\u00f3 su monedero bajo el mostrador antes de salir.<br>La semana transcurri\u00f3 con poca clientela. No hab\u00eda mucha gente interesada en alquilar pel\u00edculas cuando hab\u00eda una copa de f\u00fatbol siendo transmitida en televisi\u00f3n; mucho menos siendo Argentina uno de los favoritos para ganar. Solo los clientes de siempre, con su rutina de caminar nerviosos al cuarto tras la cortina blanca, siguieron asiduos.<br>Para el domingo, ya hab\u00eda olvidado por completo el asunto. Acompa\u00f1\u00f3 a Fede a ver la final de la Copa del Mundo al bar. Con cada gol, grit\u00f3 hasta quedarse af\u00f3nica, y sali\u00f3 a celebrar con la bandera cuando ganaron. Se sinti\u00f3 dichosa, y Fede estaba tan emocionado que le pidi\u00f3 casarse con ella, y acept\u00f3. El pa\u00eds se paraliz\u00f3, y nadie en San Vicente pens\u00f3 siquiera en trabajar al d\u00eda siguiente.<br>El martes, Luciana, reci\u00e9n comprometida y aun flotando de felicidad, se present\u00f3 al videoclub un poco m\u00e1s tarde de lo usual, pese a lo cual lo encontr\u00f3 cerrado. Qu\u00e9 extra\u00f1o. No pens\u00f3 que don Roberto y do\u00f1a Susana fueran tan fan\u00e1ticos del f\u00fatbol argentino. Camin\u00f3 hasta el almac\u00e9n, que tambi\u00e9n result\u00f3 estar cerrado. Preocupada, llam\u00f3 al piso de arriba, donde viv\u00eda la pareja mayor. Nadie contest\u00f3.<br>La alegr\u00eda de Luciana se esfum\u00f3. Pregunt\u00f3 a los alrededores, pero todos estaban demasiado resacados o emocionados para saber nada. Como \u00faltima instancia, telefone\u00f3 a la casa de don Roberto. Tras sonar m\u00faltiples veces, escuch\u00f3 a Susana levantar con parsimonia el auricular.<br>\u2014 \u00bfBueno?<br>\u2014 Susana, \u00bfest\u00e1 todo bien?<br>\u2014 S\u00ed mijita, es que\u2026 bueno, Roberto no aparece. Vamos a estar cerrados un par de d\u00edas. Yo te aviso, no te preocupes.<br>Por lo que pareci\u00f3 una eternidad, nadie dijo nada. Luciana sinti\u00f3 todo su cuerpo tensarse, recordando la sensaci\u00f3n de hac\u00eda dos semanas. Hab\u00eda algo m\u00e1s, not\u00f3. La voz de Susana ten\u00eda un dejo de desolaci\u00f3n.<br>\u2014 Pero Susana, \u00bfa qu\u00e9 te refer\u00eds que no encontr\u00e1s a Roberto? \u00bfAvisaste a la polic\u00eda al menos?<br>Escuch\u00f3 a Susana aguantar una risa condescendiente.<br>\u2014 Ellos lo saben.<br>A Luciana no la convenci\u00f3 su respuesta.<br>\u2014 Voy para all\u00e1.<br>\u2014 No, no vengas ni\u00f1a.<br>Luciana no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Desesperada, telefone\u00f3 a casa de Fede. Su madre le avis\u00f3 que estaba fuera del pueblo, en algo del trabajo. Le rog\u00f3 que desde que llegara, necesitaba hablar con \u00e9l. Fede dur\u00f3 d\u00edas fuera. El almac\u00e9n y el cineclub permanecieron cerrados. Do\u00f1a Susana se negaba a salir de su casa.<br>Cuando Fede volvi\u00f3, unos d\u00edas despu\u00e9s, Luciana le cay\u00f3 encima, desconsolada. Le explic\u00f3 la situaci\u00f3n, c\u00f3mo estaba do\u00f1a Susana, que c\u00f3mo iba a estarse la gente desapareciendo. Eso pasaba en Buenos Aires quiz\u00e1, Rosario. Ciudades grandes. Pero c\u00f3mo que estaban pasando esas cosas en San Vicente. Fede la mir\u00f3 con la misma expresi\u00f3n enigm\u00e1tica de hac\u00eda dos semanas.<br>\u2014 Har\u00e9 lo que pueda, mi amor. Pero eso no depende de m\u00ed, sab\u00e9s que no tengo rango para estar dando \u00f3rdenes.<br>Los meses pasaron. El Cine Club La Estrella cerr\u00f3, y luego el almac\u00e9n Don Roberto, que estuvo funcionando desde que Luciana ten\u00eda memoria, tuvo unos repentinos problemas legales. Susana dej\u00f3 San Vicente. Escuch\u00f3 que intent\u00f3 salir del pa\u00eds y que no la dejaron. Luego dijeron que desapareci\u00f3. Lo \u00fanico de lo que Luciana estaba segura, era de que nunca la volvi\u00f3 a ver.<\/p>\n<div class=\"vgblk-rw-wrapper limit-wrapper\">\n\n<\/div><!-- .vgblk-rw-wrapper -->\n<p class=\"alignwide wp-block-paragraph\">Luciana y Fede se casaron en diciembre de 1978. Para ese entonces, a Fede lo hab\u00edan ascendido y ella trabajaba en la panader\u00eda. Cuando tuvieron a Margarita, su primera hija, ella dej\u00f3 de trabajar. Cuando tuvieron a Robertico, a Fede volvieron a ascenderlo y se mudaron a Buenos Aires. Luciana llevaba a los ni\u00f1os al cine a menudo, aunque estuvieran muy peque\u00f1os para entender lo que suced\u00eda. Eran su \u00fanica compa\u00f1\u00eda, pues Fede nunca estaba en casa. Hab\u00eda una gran variedad de cine clubs, y les ense\u00f1\u00f3 todas las pel\u00edculas de los hermanos Marx antes de que pudieran caminar bien.<br>Para cuando la Junta Militar cay\u00f3, ya Luciana y Fede se hab\u00edan separado, y Buenos Aires era demasiado grande para ella. Adem\u00e1s, todo el mundo sab\u00eda que ella hab\u00eda sido esposa de un militar. Prefiri\u00f3 volver a San Vicente, a que su madre la ayudara con Margarita y Robertico. El cambio ser\u00eda bueno.<br>Para entonces, ya San Vicente hab\u00eda empezado a cobrar m\u00e1s vida, y alguien compr\u00f3 el cine club antiguo, que ahora era parte de una cadena gringa llamada Blockbuster. Luciana, como hizo una d\u00e9cada atr\u00e1s, volvi\u00f3 a postular, y su conocimiento casi enciclop\u00e9dico del cine hizo que Felipe, el esposo de su antigua amiga Antonella, y nuevo gerente, no dudara en contratarla.<br>En su primer d\u00eda de trabajo, camin\u00f3 hasta el local, emocionada luego de dejar a Margarita y Robertico en la escuela. Abraz\u00f3 a Marcia y a Felipe. El cineclub luc\u00eda diferente: las paredes eran amarillas, ahora hab\u00eda aire acondicionado, y las alfombras eran de un gris oscuro. Ya no hab\u00eda cuartito posterior. Ahora los registros se hac\u00edan por ordenador. Y hab\u00eda muchas, muchas m\u00e1s pel\u00edculas.<br>\u2014 Me pregunto qu\u00e9 hubiera pensado don Roberto de ver su cineclub as\u00ed.<br>Felipe rio. Luciana pens\u00f3 en el viejo cascarrabias por el que hab\u00eda nombrado a su hijo menor. Pensaba en \u00e9l todos los d\u00edas.<br>\u2014 Lo hubiera odiado. \u2014 Continu\u00f3 Felipe. Especialmente considerando\u2026 ya sabes. \u2014baj\u00f3 la voz\u2014 Lo que pensaba de los gringos.<br>Luciana vio a Felipe, completamente perdida.<br>\u2014 \u00bfNo supiste? Don Roberto era comunista. Sol\u00eda mantener reuniones clandestinas algunas noches aqu\u00ed. Lo hac\u00eda en el cuartito anexo, donde ten\u00eda m\u00e1s privacidad. El se\u00f1or era un negociante, pero ten\u00eda sus ideas, ya sabes. Por eso se fue de Espa\u00f1a, dec\u00eda que no soportaba el franquismo. Repart\u00eda folletos. Tengo entendido que lleg\u00f3 a hospedar a algunos aliados. Por eso se llamaba La Estrella\u2026 por la estrella de la bandera comunista. La gente pensaba que era porque \u00e9l era de Galicia \u2014 volvi\u00f3 a bajar la voz. \u2014 recuerdo que estuve a punto de asistir a una de esas reuniones. Pero era el Mundial y bueno, quer\u00eda estar despierto para ver el partido al d\u00eda siguiente. Fue lo mejor que me pas\u00f3, porque a las pocas semanas don Roberto desapareci\u00f3. Nunca supimos c\u00f3mo lo descubrieron. Siempre fue muy discreto.<br>La sensaci\u00f3n de hielo recorri\u00e9ndole la espalda, que hac\u00eda tantos a\u00f1os hab\u00eda sentido, volvi\u00f3 a invadir a Luciana. Solo que, esta vez, sinti\u00f3 el hielo en cada una de sus coyunturas. Y el hielo segu\u00eda ah\u00ed, sin moverse.<br>A\u00f1os despu\u00e9s, Luciana aprender\u00eda en los juicios televisados, en las noticias, lo que hab\u00eda pasado con los desaparecidos. Vio fotos. Luego no pod\u00eda dormir y se desvelaba viendo pel\u00edculas para olvidar lo que hab\u00eda visto. La culpa la carcom\u00eda. Especialmente cuando so\u00f1aba con una imagen que vio en el peri\u00f3dico: una foto, descalcificada, de un cad\u00e1ver con una herida de bala en la cabeza. En las manos, llevaba un t\u00edtulo que, recordaba, era uno de los m\u00e1s solicitados desde el cuartito de atr\u00e1s: Garganta Profunda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Luciana visitaba Buenos Aires, lo que m\u00e1s le gustaba era ir al cine. 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